SALUD
PRIMEROS AUXILIOS Apatía, falta de apetito, menos actividad de lo normal, carácter huidizo o por el contrario búsqueda de nuestro contacto, son los primeros signos de que a nuestro gato le pasa algo son: PASOS A SEGUIR: - Toma de temperatura - Observar el color de sus mucosas (ojos y boca) - Toma de pulso - Observar si aparecen nauseas, salivación, si ha defecado y/o orinado anteriormente. Asegurarnos de que todo sea normal y que no hay diarreas y/o sangre en orina o heces. - Ver si existen heridas en el cuerpo o nódulos calientes en alguna zona del lomo, cortes o cojeras en alguna pata - Observar su respiración: Ver si es normal o está acelerada, si existen estornudos, goteo nasal o supuración extraña. - Fijarnos en el aspecto de los ojos: si están enrojecidos o ha variado su color y tamaño, si hay legañas, si están asimétricos, etc. - Toma de temperatura Se realiza con ayuda de otra persona y siempre por vía rectal. Alguien sujetará la cabeza del gato por el pescuezo sin permitir que se gire para morder, y la otra persona levantará el rabo e introducirá el termómetro por el orificio anal, apoyándolo en el lateral para no tomar la temperatura de las heces si las hubiera. Puede usarse un termómetro habitual de mercurio pero será más cómodo y rápido con uno digital (además, los termómetros de mercurio no son aconsejables como instrumentos domésticos por el riesgo de que se rompan y se entre en contacto con el metal). La temperatura normal del gato es de 38,5 grados hasta 39. Si sobrepasa esta medición, consulte a su veterinario. No administre antipiréticos orales (fármacos para bajar la fiebre) al gato sin consultarlo porque pueden resultarle tóxicos. Observación del color de las mucosas Se realiza en la mucosa oral y en la palpebral del ojo. Levante suavemente y sin asustarlo el hocico del gato hasta comprobar el color de las encías. Si éste es muy pálido o casi blanco, hable con su veterinario. Este signo, acompañado de otros síntomas, puede significar desde dolor hasta problemas sistémicos graves. Aprenda y acostúmbrese a ésta práctica cuando el gato esté sano y así nos evitaremos sustos innecesarios. La mucosa palpebral se mirará bajando el párpado inferior suavemente hasta ver el color del interior. Toma del pulso Se puede intentar palpar el pulso del gato en la cara interior del muslo, en la pata trasera. Debe ser firme y fuerte. Esta práctica no es del todo fácil si no se está acostumbrado a tomarlo, pero se puede intentar, ya que es indolora y rápida. Fuente: CONSUMER.ES LOS PARÁSITOS EN GATOS PARÁSITOS INTERNOS En el lenguaje técnico, se les denomina endoparásitos. Atacan a los intestinos y a otros órganos. Entre los parásitos más frecuentes, se encuentran las ascárides y las tenias. Ascárides: Los gatos adultos se infectan, con esta especie común de gusano, ingiriendo huevos de ascáride que se encuentran en el suelo o en su pelaje. Los gatitos recién nacidos pueden infectarse incluso a través de la leche de sus madres. En caso de una infección leve, no se pueden advertir a simple vista los gusanos en los excrementos . Cuando se trata de una infección grave, el gato puede llegar a vomitar gusanos. Cómo se combaten: El veterinario dispone de los productos adecuados. Los gatos que no se han sometido a un tratamiento vermicida adelgazan y su pelaje pierde el brillo. Los gatitos pueden ver perjudicado su crecimiento. Las ascárides atacan al hombre sólo en casos raros. Tenias: La tenia del gato es una especie de gusano muy común. Se transmite a través de la ingestión de ratones infectados. Los ratones son portadores de larvas de tenia. Una especie determinada de tenia también se transmite a través de las pulgas. El gato expulsa las tenias, de forma de granos de arroz, a través de los excrementos. A veces, se pueden advertir en los excrementos o quedan adheridas en los pelos de la zona anal. Cómo se combaten: El veterinario puede combatir con seguridad y sin riesgo para el gato cualquier contaminación con tenias. PARÁSITOS EXTERNOS: En el lenguaje técnico, se les denomina ectoparásitos y son los parásitos que anidan en la piel o en el pelaje del gato. Pulgas: se puede reconocer a las pulgas y a sus excrementos gracias a los puntitos negros que aparecen al peinar el pelaje del gato. Cómo se combaten: Hay diversos productos muy buenos para acabar con las pulgas (suspensión para ingerir, gotas, polvos y champú). También hay que desinfectar el entorno del gato, como el espacio donde duerme, la manta y el suelo. Puede ser un preventivo eficaz un collar antipulgas que descargue insecticida cada tres o cuatro meses. Sin embargo, de esta manera el gato está constantemente en contacto con un veneno. Además, ha habido casos de gatos que se han estrangulado con su collar. Malófagos: Son de color amarillo claro y viven en la piel del animal. Atacan, sobretodo, a los animales poco cuidados y débiles, pero no al hombre. Se pueden advertir a simple vista. Cómo se combaten: En el caso de los malófagos, no es necesario desinfectar el entorno pues viven exclusivamente en el cuerpo del portador. Garrapatas: Se agarran a la piel del animal para extraerle la sangre. Las garrapatas aparecen, sobre todo, en primavera y a finales del verano. Cómo se combaten: Hay que inspeccionar detenidamente al gato en busca de garrapatas después de cada salida, especialmente en las épocas calurosas. Debemos extraer las garrapatas de la piel haciéndolas girar con ayuda de unas pinzas. La dirección en que se efectúe el giro es lo de menos. Un collar antigarrapatas puede ser un preventivo eficaz. Ácaros: Atacan al oído interno y se pueden reconocer por sus deposiciones en forma de escamas. El gato sacude la cabeza constantemente y se rasca las orejas. El contagio se produce de animal a animal. Cómo se combaten: El veterinario limpia los conductos auditivos y administra una pomada acaricida. Fuente: MILGATOS.COM ENFERMEDADES MAS FRECUENTES 1- Panleucopenia felina: Enfermedad de origen vírico que causa problemas gastrointestinales (vómitos, diarreas y pérdidas de peso). Si sucede en gatos jóvenes, el peligro es mayor. No asociada a otra enfermedad vírica, tiene tratamiento sintomático y puede evolucionar de manera positiva. Existe vacuna, que no debe inocularse en hembras gestantes o gatos menores de 4 meses. 2- Rinotraqueitis y Coriza Ambas enfermedades provocan signos respiratorios tanto en orificios nasales como en vías respiratorias, conjuntivitis y úlceras en boca. Es frecuente que aparezcan en gatos jóvenes de la calle o en camadas sin vacunación alguna. Tienen tratamiento sintomático, pero pueden dejar secuelas en el animal. El Coriza se debe fundamentalmente a la acción de un herpesvirus y un calicivirus. 3- La clamidiasis: Es una enfermedad bacteriana que provoca rinitis y conjuntivitis. Es difícil de solucionar si está acompañada de lesiones por virus del coriza. Los gatos que parecen estar curados pueden ser durante mucho tiempo portadores de la bacteria. 4- Leucemia felina: El virus de la leucemia felina (FeLV) se transmite entre los gatos por contacto directo de saliva o secreciones nasales de gatos enfermos (lamidos o compartir platos de comida). Hay gatos que desarrollan una infección latente, otros mueren por la enfermedad y otros son virémicos transitorios (con presencia del virus en sangre). Pueden aparecer distintos síndromes clínicos debidos al virus, a la inmunosupresión que éste provoca y a las infecciones secundarias. Los síntomas varían desde anorexia (pérdida de apetito), decaimiento, linfadenopatías (problemas linfáticos), diarreas, problemas de tipo respiratorio y linfomas. El pronóstico es reservado, aunque la mayoría mueren en 2-3 años. De ahí la importancia de su vacunación. 5- Inmunodeficiencia felina: También se contagia por contacto directo entre los gatos afectados y gatos sanos (realmente el contagio es por mordiscos entre ellos). Suelen estar más afectados los machos por las peleas. En una primera fase aparecen fiebre, linfadenopatía y alteraciones sanguíneas. Produce un estado de inmunodeficiencia similar al SIDA en los humanos tras meses o años. Las infecciones secundarias son a menudo las que provocan la muerte del gato. No hay vacunas ni tratamiento efectivo. 6- Peritonitis infecciosa felina: Es un coronavirus el agente causal de esta enfermedad que se transmite por las secreciones oronasales y las heces de gatos infectados. Pueden presentar variedad de síntomas: signos compatibles con infecciones de las vías respiratorias, fiebre, vómitos, diarreas. Lo sufren normalmente individuos jóvenes o menores de cinco años. Puede padecerse de una _forma efusiva_, con acumulo de líquido en abdomen entre otras alteraciones, y de forma _no efusiva_, que cursa con alteraciones oculares y/o alteraciones del sistema. Existe vacuna de administración intranasal. Los signos o síntomas que nos sugieren esta enfermedad son: - Gato de raza pura; menor de 5 años o mayores de 10. - Adquirido en criadero o en residencia de animales. - Anorexia (falta de apetito), pérdida de peso y convulsiones. -Fallos en la reproducción. - Analítica positiva al virus de la leucemia. - Pleuritis, fiebre, distensión abdominal, ictericia, aumento del bazo y del hígado. 7- Rabia: Enfermedad extinguida actualmente en España. Es de origen vírico y se transmite por mordeduras de animales infectados. El virus avanza por el sistema nervioso del animal y llega al cerebro apareciendo los signos claros de la enfermedad. Produce distintos cuadros clínicos (desde agresividad a letargia). Su vacunación es obligada para viajar al exterior del país y muy aconsejada en todas las ciudades, aunque no obligatoria en algunas regiones. Es una zoonosis y podría contagiarse al hombre. Fuente: CONSUMER.ES EMBARAZO Y GATOS. COMPATIBILIDAD ABSOLUTA Tenemos fe ciega en nuestros médicos, les suponemos formados, conocedores de su actividad profesional...¿por qué no seguir siempre sus recomendaciones al pie de la letra?. Pues porque en ocasiones, también se equivocan, como en los casos en que aconsejan "deshacerse" de los gatos ante un embarazo como único medio para prevenir la toxoplasmosis. Hoy me ha vuelto a llamar un futuro papá con este problema. Lo entiendo, si su ginecólogo le ha hecho elegir entre la salud de su bebé y los gatos, gana el niño, evidentemente, pero es una pena, porque esta disyuntiva no tiene fundamento científico alguno. Es muy difícil que un gato casero contagie la toxoplasmosis a la embarazada, ya que para que eso suceda, deben confluir todos estos factores: 1. Gestante no inmunizada. 2. Gato con libre acceso al exterior y que caze ratones infectados. 3. Que después de 3 días de haber cazado un ratón infectado, defeque en la bandeja sanitaria y la dueña deje las heces sin recoger por tres días más. (Las heces sólo "infectan" tras 48-72 horas al aire libre y sólo por una vez en la vida del animal). 4. Que pasado este tiempo, la embarazada limpie el cajón de arena tocando estas heces con las manos, y que después se lleve a la boca. Un veterinario, a la consulta de una conocida mía sobre el tema le contestó: "a ver mujer, como te lo explico: ¿tú comes cacas de gato?, ¿no?, pues tranquila." Si la embarazada ya está inmunizada (si tiene los anticuerpos), no se puede contagiar de nuevo, no hay peligro. Lo sabrá tras unos análisis que se hacen sistemáticamente a todas las futuras mamás. También podemos hacerle una analítica a nuestro gato: si no está contagiado, no hay riesgo y si lo estuviera, con un tratamiento específico se resuelve. Sea como fuere, con unas sencillas medidas preventivas, la gestante puede seguir conviviendo con su gato: 1. Es preferible que no sea la madre quien limpie el cajón de arena. 2. Si lo hace ella, debe usar guantes desechables. 3. Es importante quitar las heces cada día, y frecuentemente, lavar la bandeja sanitaria con lejía y agua caliente. 4. Después de limpiar el cajón, hay que lavarse las manos. 5. Además, debe lavar muy bien toda la fruta y verdura y cocinar la carne adecuadamente (bien cocida y/o asada). 6. Si arregla las macetas o el jardín, guantes y limpieza de manos posterior. Quisiera hacer un llamamiento a nuestros sanitarios: no seáis el suma y sigue en la cuenta del abandono. No es justo asustar a los padres sin motivo forzándoles a deshacerse de sus animales cuando embarazo y tenencia de gatos domésticos son dos realidades compatibles. EXTRAÍDO DEL POST PUBLICADO POR TANIA VELASCO, VETERINARIA -MADRID- EN EL FORO http://foro.gatorristas.org, CALENDARIO DE VACUNACIONES Primera Vacuna: Trivalente felina. 9-10 semanas. Se trata de una vacuna contra dos enfermedades víricas respiratorias (Rinotraqueitis, Calicivirus) y una digestiva la Panleucopenia. Segunda Vacuna: Leucemia felina 12 semanas. Se trata de una enfermedad vírica importante en gatos. Revacunación: Tercera Vacuna: Pentavalente. 15 semanas. Se trata de una revacunación de las anteriores. Cuarta Vacuna: P.I.F. a partir de las 16 semanas. Se trata de la vacuna frente a la Peritonitis Infecciosa Felina. Se revacuna al mes. En total son cuatro vacunas el primer año, que se convierten en sólo dos al año siguiente ya que: Anualmente: 1. Revacunación de trivalente + leucemia 2. Revacunación de P.I.F. La rabia es una enfermedad frente a la cual existe vacunación y aunque no es obligatoria en gatos en nuestro país, sí muy aconsejada. Su origen es también vírico y causa una encefalitis. Sí es obligada en otros países vecinos y su vacunación se realiza a partir de los tres meses o una vez finalizadas las anteriores. Es indispensable para viajar al extranjero. Advertencia: Casi todas las vacunas comentadas se inoculan mediante inyección subcutánea, a diferencia de la del P.I.F., que es intranasal. Es decir, se aplica mediante unas gotas que se instilan en la nariz o se introducen por boca. Esto es debido al mecanismo de entrada y modo de acción del agente causal de dicha enfermedad. Fuente: CONSUMER.ES |