A LA HORA DE ADOPTAR UN GATO

                               
ADOPTAR UN GATO CAHORRO
Quien haya tenido la oportunidad de jugar y observar un gato pequeño, coincidirá que hay pocas cosas más tiernas y divertidas que un gatito. Al adoptar un cachorrito sabrás con mayor certeza la edad que tiene, pero no tanto sobre su futuro carácter, ya que influye bastante la educación que reciba.
Muchos gatos “antipáticos” han vivido desde pequeñitos en una casa y han sido perfectamente maleducados por sus dueños.

Si te decides a tener un gato pequeño, deberás realizar más esfuerzo y dedicarle más tiempo que a un gato adulto.
En cualquier caso, todos los gatitos tendrían que estar hasta los dos meses de edad con su madre, y no deberían destetarse antes.
Un gatito quiere jugar constantemente, inspeccionar y curiosear.
La etapa desde los 3 a los 8 primeros meses puede ser una dura prueba para nuestra paciencia, cuando deciden escalar cortinas, trepar por las estanterías o esconderse en cualquier cajón o armario.

Si no tienes otro gato en casa y tu gatito va a tener que quedarse sólo muchas horas, ¿por qué no te planteas adoptar a dos hermanitos? Al poder entretenerse entre ellos, se facilitará bastante su educación. Tener dos gatos no supone invertir más tiempo, ni mucho más dinero. En un gato adulto muchas veces no podremos estimar su edad con exactitud, pero sí será fácil determinar cómo es su carácter (extrovertido, tímido, cariñoso, independiente…).

Para los niños es a veces más recomendable adoptar un gato cuyo carácter conocemos.
Siempre tendrán ganas de jugar, aunque en general de una forma un poco más tranquila y disciplinada que los pequeños.
Incluso el gato más viejo estará encantado de intentar “cazar” una pelota o un ratoncito de peluche.
La mayoría de los gatos adultos que recogemos son muy cariñosos y están muy agradecidos de tener un nuevo dueño y hogar.
En cuanto al sexo poco importa la elección, ya que como hemos comentado antes, influye mucho la educación para determinar el carácter del animal.

De todas formas sí es cierto que los machos suelen ser más extrovertidos y más atrevidos a la hora de jugar.
Las hembras pueden ser ligeramente más delicadas y discretas.
De cualquier manera todos los gatitos, ya sean machos o hembras, son un torbellino cuando son cachorros.
No existen tantas razas de gatos como de perros y no hay una gran variedad de tamaños.

Las mayores diferencias se deben, sobre todo, al tipo de pelo (largo o corto).
Los animales de pelo largo necesitarán muchos más cuidados del pelaje, siendo necesario un cepillado diario.
La raza más habitual es el común europeo, un gato de pelo corto, con gran variedad de colores en su manto.
Aunque se dice que algunas razas presentan determinados caracteres, esto no siempre es cierto y es fundamental la educación o las experiencias vividas, para determinar la personalidad del gato.
Así que se trata de una elección básicamente estética, ya que, tanto de los animales con pedigrí y raza determinada, como de los habituales comunes europeos, podremos obtener magníficos compañeros. Fuente: ANAA

                             ADOPTAR UN GATO ADULTO
1.Lo que ves es lo que te llevas.
Cuando adoptas un gato adulto, sabes con qué te vas a encontrar.
Es verdad, los gatitos son graciosísimos, pero nunca sabes como resultarán ser en el futuro.
Un gatito adorable posiblemente crecerá para convertirse en un adulto monstruosamente feo.
Esto es un gran riesgo si tu intención es mirarle a tu gato cada día. Así que toma la opción más segura.
Elige aquel gato mayor de cara dulce.

2. Los gatos con muchos kilómetros van bien.
Los gatos de segunda mano no son como los coches usados.
No están en un refugio porque tienen algún fallo, o porque están gastados.
Posiblemente están allí porque su anterior dueño murió, o fue ingresado en una residencia, o se tuvo que mudar a un piso que no permitía gatos. Algunos gatos se pierden y acaban en un refugio.
Y muchos son llevados a la perrera municipal cuando un miembro de la familia desarrolla una alergia, o una aversión al gato. (Entonces ¿dónde está el fallo?, ¿con el gato o con el anterior dueño?).

3. Los gatos adultos no son tan "destrozones".
Los gatitos son como los niños pequeños.
Bien porque les están saliendo los dientes, bien porque están explorando el mundo, los gatitos pueden ser unas bolitas de pelusa muy destructivas.
Los gatitos tienen preferencia por morder zapatos, los libros, las orejas humanas, las alfombras, los cables eléctricos, las cortinas, las plantas, y muchas cosas más.
Los gatos adultos normalmente o muerden menos cosas, o no muerden nada.
Normalmente ahorran sus energías para actividades más importantes, como atormentar a aquel perrito del vecino que odia a los gatos.

4. Los gatitos entran como ciegos donde los gatos adultos temen pisar. Hay dos ideas muy extendidas respecto a los gatos: "la curiosidad mató al gato" y "los gatos tienen siete vidas.
" Y la curiosidad normalmente lleva a la pérdida de seis de esas siete vidas en el primer año de vida del gatito.
Los gatitos suelen meterse un muchos más líos, y el resultado son más accidentes y lesiones.
Los gatitos tragan cuerpos extraños, se caen desde pisos altos, intentan de forma infructuosa ser amigos del atormentado perrito del vecino, y generalmente, casi te matan a ti con la angustia que causan.

5. Los gatitos son lamentables en el arte de lamer.
Pocos gatitos son maestros en el arte de limpiarse.
Mientras los gatos adultos pueden gastar la mitad de sus horas activas lamiendo su pelo, los gatitos están demasiado ocupados disfrutando de la vida para limpiarse bien.
Cuando tomas en cuenta que los gatitos en realidad son unas bolitas atrapapolvos con patas, y que generalmente su conducta en la bandeja de arena raya lo descortés, así que quizás querrás aprender a dominar el peligroso deporte de bañar al gato.

6. Einstein sabía la verdad sobre los gatos.
El brillante científico Albert Einstein descubrió una importante relación entre la masa y la energía.
Lo describió utilizando la siguiente fórmula matemática: E= (MC)2. Esto significa que tu nivel de Energía (E) es proporcional a la Masa Corporal (MC) de tu gato, multiplicado por dos.
Esta fórmula básicamente demuestra que si adoptas un compañero de mayor Masa Corporal, como un gato adulto, tu nivel de Energía será mucho mas alto que si adoptas un compañero de menor Masa Corporal, como un gatito.
Además, esto está demostrado, porque los gatos adultos duermen más, juegan menos, necesitan menos vigilancia, rompen menos lámparas y no intentan morderte los dedos del pie a través del nórdico a altas horas de la madrugada.
Con un gato adulto, dormirás mejor, vivirás más relajado, tendrás menos discusiones con tu empresa de seguros, y disfrutarás demás Energía.
Así que allí lo tienes. Vas a discutir con alguien como Albert Einstein?

7. Los gatitos y los niños no hacen migas.
Los niños pueden ser muy duros con los gatitos, aunque sea sin querer.
Pero es que los niños son así.
Por ejemplo, si dices a un niño medio que "los gatos siempre caen de pie", lo primero que hará el niño es subir al tejado y dejar caer al gato para ver si es verdad. Los gatitos no pueden escaparse de los niños, pero los gatos adultos sí.
Los gatos adultos pueden generalmente defenderse, huir, esconderse y luego planificar su venganza bajo la luz de la luna.

8. No hace falta enseñar a un gato mayor nada nuevo.
De hecho, no hace falta enseñar a un gatito nada nuevo tampoco, porque la verdad es que ni los gatos ni los gatitos te permiten enseñarles nada.
Pero los nuevos padres normalmente se sienten obligados a intentarlo. Luego, inevitablemente, acaban con sentimientos de culpabilidad o fracaso cuando su nuevo gatito pasa de ellos, salta sobre la encimera de la cocina, desenrolla el papel higiénico, y se entretiene en otros actos de caos felino.
Si adoptas un gato mayor, puedes evitar todos estos trastornos emocionales.
Ya que no fuiste la persona que crió al gato, no puedes tener la culpa de sus fallos.
De hecho, puedes echar toda la culpa al anterior dueño y asumir el papel de víctima/santo por ser tan tolerante.

9. Los gatos adultos no son bandidos de la bandeja.
Los gatitos juegan, toman el sol, construyen castillos de arena y hasta duermen en sus bandejas.
Y luego hay un juego que les gusta a los gatitos, que se llama "hockey-caquita" en el cual, se retira un trocito de caca seca de la bandeja, y se la persigue, golpeándola con la patita, por todo el suelo de la casa hasta que desaparezca debajo de un electrodoméstico o mueble grande.
Las personas que adoptan a los gatos mayores viven felizmente ignorante de esta etapa en el desarrollo del gatito.
Los gatos adultos entienden la finalidad de la bandeja de arena, y colaborarán con todos tus esfuerzos para mantenerla limpia y sin olores.
Pero la razón más importante para adoptar un gato adulto es:

10. Puede que sea su última oportunidad.
Muchos gatos adultos acaban en refugios sin tener ninguna culpa. Separados de sus seres queridos, rodeados de otros gatos desconocidos, encerrados, confundidos, asustados y deprimidos, para muchos la devastación emocional es enorme.
Tristemente para los gatos adultos, muchas personas que quieren adoptar son atraídas por los adorables, juguetones gatitos de ojos grandes.
Los gatos mayores se quedan allí sentados y miran mientras familia cariñosa tras familia cariñosa pasa totalmente de ellos para coger un gatito mono de la última camada. Los gatitos siempre serán populares, y la mayoría no tienen ningún problema en atraer a una familia para adoptarlos.
Pero, para los olvidados, abandonados gatos mayores que ya tienen el corazón roto, puede que tú seas su última oportunidad para que tengan un hogar permanente y el cariño que se merecen.
Por favor, piensa en adoptar un gato adulto.
Con cariño y los cuidados correctos, los gatos pueden vivir perfectamente hasta los 15 o 20 años.
Normalmente, serán activos y juguetones para la mayor parte de este tiempo.
Algunos pueden necesitar un poco de paciencia extra de tu parte mientras se adaptan a su nuevo hogar, pero una vez recuperan la confianza, casi todos te recompensarán con años de fiel compañerismo y amor incondicional.
Fuente: GATAWEB. Fuente: Vetpunta.

                                                      ADOPTAR
Cuando se llega a la determinación de querer un animal de compañía en casa, hay que valorar los diferentes factores que permitan un mejor ajuste entre el carácter y comportamiento del animal y el de la familia en cuestión.
Tanto perros como gatos pueden llegar a ser excelentes compañeros pero cada uno tiene unas costumbres y obligaciones diferentes, que no todo el mundo puede afrontar.
Hay que sacar el máximo partido a la relación humano-animal fomentando el juego y el contacto humano.

Cuando se adopta a un gato deben tenerse en cuenta una serie de cuestiones para que su vida futura sea satisfactoria para ambas partes, y que sea para siempre:
¿Qué debo hacer?,¿De qué edad será tu gato?.
Es importante decidir esta cuestión de antemano, pensando muy bien si se desea un cachorro (hasta año y medio, aproximadamente, y según razas y mezclas), uno en edad adulta (más de dos años), o un gato anciano (son muy tranquilos y sosegados).

Infórmate bien sobre las ventajas y los inconvenientes que supone el hecho de adoptar un gato en cada una de estas edades.
La mayoría de la gente es reacia a adoptar felinos adultos, cuando en realidad el período de adaptación de éstos suele ser menor que en el caso de los cachorros, que sólo piensan en correr y jugar.
¿Cachorro o adulto? Se cree que un gato de corta edad se adapta con mayor facilidad al hogar que uno adulto.
Pero un cachorro, además, puede tener el gran inconveniente de que su hiperactividad, propia de esta etapa vital, impida que captemos cuál es su verdadero carácter.
Su forma de ser se esconde tras su necesidad de jugar; necesidad que, por otra parte, mantendrá durante toda su vida, excepto cuando enferme.
Pero un felino no se adapta por la edad que tiene, sino por su carácter y el entorno en el que vive.
De ahí que, en algunas ocasiones, sea mejor adoptar uno de edad adulta que se acomodará perfectamente a la familia y en un corto periodo de tiempo.

¿Conoces las necesidades básicas de un gato? El gato, como felino eminentemente territorial, organizará el lugar en el que viva en las diferentes áreas de la casa: zona de aseo (la bandeja, siempre en otra habitación distinta a la que tenga su comida); zona de baño (allí se lavará, o lo hará en aquel lugar donde esté cómodo); zona de comida (lejos de la bandeja del aseo); zona de dormir y zona de jugar.

Esto no significa que un gato necesite una casa grande, sino que debe encontrar su comida y su bandeja en lugares adecuados para utilizarlas.
¿Tienes poco tiempo y tu gato estará solo a menudo? Es conveniente saber que es arriesgado adoptar una pareja, ya que en ese caso hay que castrar a ambos.
En general la convivencia entre gatos suele ser sencilla, puesto que no hay gato alpha ni gato sumiso.
Ambos reparten su territorio, que comparten con respeto, juegan y al cabo de un par de días suelen dormir abrazados o se lavan unos a otros, que es su forma de crear vínculos afectivos entre ellos, y con los humanos.
¿Tienes niños pequeños? Además de buscar un gato familiarizado con los niños, es extremadamente importante que éstos sean conscientes de que el carácter del gato es similar al de los humanos.
A nadie le gusta que lo lleven en brazos inseguros mientras alguien grita en nuestra oreja.

El niño aprenderá a conocer las diversas formas de actuar que tienen los seres vivos, a respetarlos y a quererlos.
Sólo hay que explicarle que lo que le gusta al gato es correr tras una pelota, jugar con una cuerda que sostenemos entre nuestros dedos o cazar los zapatos del niño. Muchas personas creen que un felino, cuando salta sobre los pies y piernas de las personas con las que vive, es ‘agresivo’, pero no es cierto.
Cuando un gato salta sobre nuestros pies y piernas está pidiendo actividad porque se aburre.
El juego no violento, divertido y rápido es el mejor camino para que se integre totalmente en la familia.
¿Tienes otros animales? Valora las posibilidades de convivencia entre ellos antes de adoptar un nuevo animal.
Este animal no suele aceptar a los nuevos compañeros de hogar con facilidad, porque su territorio se ve reducido.

La mejor táctica, si hay otro animal en casa (perro o gato), es que el nuevo inquilino sea instalado en una habitación bien acondicionada para que ambos se conozcan, a través del olfato, durante al menos una semana.
Habrá que estar con el nuevo gato, hacerle compañía, que vaya conociendo a todos los miembros de la familia.
En el caso de que el veterano sea el perro, del que sabéis que tiene buena relación con los gatos, pasados 10 o 15 días, dejad salir al felino. Es conveniente no interferir, porque habrá bufidos, alguna carrera del gato y mucha curiosidad y miedo.
Es totalmente natural. En pocos días la convivencia será una realidad, siempre que nadie haga aspavientos o se asuste demasiado. Si el veterano es un gato, ya se habrán olfateado e identificado ambos. Durante algunas semanas es posible que haya bufidos y algún que otro manotazo sin importancia.

Es importante no intervenir en estas ‘tomas de contacto’ ni castigar a ninguno de los dos, porque el castigo no es comprendido por los gatos y suele resultarle terriblemente doloroso, ya que son más apegados de lo que parecen.
Con el tiempo, ambos encontrarán su sitio y convivirán sin problemas. Tómate tu tiempo.
Una elección precipitada te perjudicará a ti y al gato.
Todos los centros de adopción de animales serios estarán encantados de asesorarte y responder a todas las preguntas que tengas antes de tomar la decisión final.
Averigua todo lo que puedas sobre la vida pasada del animal y de su carácter.
En el caso del felino, es muy importante porque en la primera fase de convivencia todo será extraño y, con toda probabilidad, tendrá miedo y desconfianza.
Hay que ganarse la familiaridad del gato hablando en voz normal o baja, con cariño y manteniendo situaciones tranquilas.
Así encontrará la confianza y buscará vuestra compañía con mayor rapidez, una vez que haya entrado en el hogar familiar.

Cuida su salud. Una vez adoptado, lo primero que se debe hacer es llevarle al veterinario que lo vaya a tratar habitualmente.
Ponle el chip, aunque no sea obligatorio en tu comunidad autónoma, porque en caso de pérdida será más sencillo dar con él.
En cuestiones de salud, el gato es fuerte y delicado al mismo tiempo. Una situación de estrés continuada puede generar que su sistema inmunitario se deprima, creando un momento idóneo para que las enfermedades oportunistas le ataquen.

Es resistente y fuerte, pero debe ser vigilado.
Cuando se esconde constantemente y no sale de debajo de la cama para comer o usar su bandeja, está enfermo y conviene observar su actitud para averiguar si hay un problema.
Recuerda que el juego es esencial en sus vidas y hasta un gato de 15 años juega de vez en cuando. Por tanto, el factor actividad de tu gato te avisará de su estado de salud con mucha rapidez.
¿Qué no debo hacer? .
No debes elegir un gato de un albergue o de una perrera solamente porque sea más barato.
Un gato de un albergue necesitará las mismas atenciones y conllevará los mismos gastos que uno comprado.
La compra tampoco es garantía de buena salud.

En la infancia, hasta los tres meses, el gato vive de las defensas cedidas por su madre en la lactancia.
Un cachorro al que se le ha diagnosticado una enfermedad vírica a los dos meses, puede estar perfectamente sano tras seis meses; y al contrario.
No te precipites. Piensa que tu compromiso tiene que durar toda la vida del animal.
No elijas al animal solo por su aspecto.
Su forma de comportarse es mucho más importante que su belleza exterior.
No agobies a tu nuevo gato con mimos y carantoñas, por muy adorable que sea.
Ten en cuenta que puede sentirse acosado y asustarse si lo haces.
Dale tiempo y espacio para que se vaya acostumbrando a su nuevo hogar.
Son muchas cosas las que hay que tener en cuenta antes de adoptar un gato.
Antes de dar el paso no olvides asesorarte e informarte al máximo sobre su comportamiento o su carácter.
Si reflexionas bien, conseguirás el más afín a tus expectativas y el amigo más auténtico que puedas imaginar.
Por Mª Asunción Saura Fuente Acógelos.org